Cultivo de narcisos
Esta preciosa flor decorativa se conoce como ‘Narciso’, y es una de las plantas más cultivadas durante la primavera por su belleza y por fácil plantación y conservación.

Se trata de una planta bulbosa que debe plantarse en otoño para que vaya desarrollándose y finalmente florezca hacia la primavera, pues a pesar de que pueden vivir en lugares medio sombreados prefieren claramente el sol y no soportan las temperaturas exageradamente frías.

La punta de los bulbos debe salir por la parte de arriba cuando los plantes. Si éstos son de un tamaño considerable, debes enterrarlos de 8 a 12 centímetros bajo tierra, pero si son pequeños deben enterrarse de 6 a 8 centímetros como máximo.

Para que te hagas a la idea del número de unidades, se suelen plantar de 15 a 20 por metro cuadrado.

El suelo que escojamos debe de ser rico en materia orgánica y no demasiado húmedo, lo que podría pudrir la planta o lo que es lo mismo, matarla. Si quieres que se mantenga recta, puedes atarla con palos o cañas de bambú adecuados al tamaño de la planta.

Los narcisos ‘naturalizan’ en el jardín, lo que significa que podemos dejarlos durante todo el año, porque si los dejamos enterrados volverán a florecer la siguiente primavera. Si prefieres volver a plantarlos otra vez en otoño para dejar ese espacio para otras plantas, deberás desenterrarla.

Para ello, corta el tallo de la flor cuando esté marchito, y dejar que sus hojas se sequen. Para ello, debes sacar los bulbos pegados a las raíces y llevarlo a un lugar fresco, seco y oscuro para que se sequen. Entonces, ya puedes separarlos por tamaños y guardarlos para la próxima plantación.