Cultivo del Agapanto
Racimos de preciosas flores atrompetadas, intenso color violeta, hojas en forma de cintas… Con características como estas no es de extrañar que ya se haya conocido al Agapanto o Azucena africana con el popular nombre de la ‘flor del amor’.

Esta planta de origen sudafricano (traída a Europa en el siglo XVII) pertenece a la familia de las liliáceas y resulta un ejemplar ornamental no demasiado exigente que llenará de hermosura, romanticismo y delicioso aroma a tu jardín.

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Cultivo del Agapanto
Su origen africano hace que esta planta perenne se desarrolle mejor en climas más bien suaves y cálidos, si bien tiene una resistencia que le permite aguantar temperaturas de hasta -15ºC.

Esta planta de hasta un metro de altura se desarrolla en sustratos arcillosos con un buen drenaje y en espacios abiertos en los que reciba la luz del sol de forma directa o indirecta (en climas demasiado cálidos será mejor a la semisombra).

En cuanto a las condiciones de riego esta planta es una maravilla, y es que bastará con que le proporcionemos agua un par o tres veces a la semana para mantenerla hidratada .

El agapanto es también bastante resistente en lo que a plagas y enfermedades se refiere; sin embargo, deberás andarte con ojo con las babosas y los caracoles, que sí que se sienten atraídos por ella.

Como todo lo bueno, la floración de la flor del amor se hará esperar durante meses hasta la primavera. Entonces podrás disfrutarlas durante todo el verano incluso alargando al máximo su floración; para conseguirlo, aportale una buena hidratación hasta el otoño y evita regarla durante el invierno.