Cultivo del estragón
Es probable que también conozcas a esta magnífica planta aromática por el nombre de ‘Dragoncilla’ o por su nombre científico ‘Artemisia Dracunculus’, un ejemplar de la familia de las asteráceas procedentes de Asia Central.

Puede que el estragón no sea una de las plantas más hermosas que podríamos plantar en el jardín, pero lo cierto es que sus grandes propiedades para el organismo y su delicioso sabor y aroma hacen de ella un ejemplar que merece la pena cultivar en casa.

El estragón es una planta rizomatosa de hasta un metro de longitud físicamente caracterizada por unas alargadas y puntiagudas hojas de intenso verde y unas diminutas florecillas blancas que adornan nuestro jardín durante los meses de verano.

Cultivo del estragón
Para conseguir un nuevo ejemplar lo mejor es llevar a cabo una reproducción por división de matas, cortando un trozo de la planta madre para replantarlo en otra ubicación. A propósito de esto último, lo cierto es que puedes plantar el estragón en prácticamente cualquier tipo de suelo (incluso en los más pobres) siempre que tengan un buen drenaje que asegure que sus raíces no se encharcarán, pues la planta es muy adaptable y se caracteriza por una buena resistencia.

Además de todo lo anterior el estragón es bastante resistente a las temperaturas, y es que a pesar de que necesita una buena iluminación solar diaria para desarrollarse (a la sombra se marchitaría) es capaz de soportar temperaturas de hasta -8ºC. No obstante, si se trata de un ejemplar joven de maceta lo más apropiado es resguardarlo del frío en el interior del hogar durante los meses más fríos con posibilidad de heladas.

Ya para acabar, será suficiente con que riegues tu planta una vez a la semana durante los meses más fríos del año (con bastante cantidad, eso sí) y a diario en cantidades reducidas durante el verano.