Cultivo y cuidados de la adelfa amarilla
Conocido popularmente como adelfa amarilla, se trata de un arbusto que pertenece a la familia de las Apocynaceae y al género Thevetia, el cual está formado por unas 10 especies de arbustos o árboles de pequeño tamaño que tienen su origen en diversas zonas tropicales de América. Independientemente de su origen y su hábitat natural, puede vivir en cualquier lugar del mundo si se consiguen las condiciones ambientales adecuadas.

Es un arbusto perennifolio que tiene el tronco corto y muy ramificado, alcanzando unos 3-5 metros de altura. Sus hojas son muy decorativas gracias a su forma linear o lanceolada y su color brilante, con el nervio central de color claro. Sus flores son tubulares y pueden ser amarillas, naranjas o blancas, teniendo un perfume muy agradable en todos los casos. También produce frutos, que son parecidos a las castañas y con los que hay que tener cuidado ya que tienen semillas venenosas.

Principales cuidados

– Ubicación: necesita estar a pleno sol o en semisombra, siendo muy importante no ponerlo en zonas donde haya niños ya que tiene una alta toxicidad.

– Suelo: tiene que ser fértil y tener un buen drenaje, así que añade siempre un poco de materia orgánica y arena.

– Riego: tienen que ser regulares, esperando siempre a que se seque la superficie antes de volver a regar. Puede tolerar espacios muy cortos de sequía, siendo mejor esto que el hecho de que se encharque.

– Abono: será suficiente con el abono anual de jardín.

Cultivo y cuidados de la adelfa amarilla
– Poda: conviene hacerla a finales del invierno, cuando ya han pasado las heladas. Se hacen para darle forma y un porte mucho más bonito.

– Plagas y enfermedades: no suele sufrir el ataque de las plagas y enfermedades más comunes del jardín.

– Multiplicación: el método más efectivo es por esquejes puestos a enraizar, empleando un sustrato arenoso que reciba calor por la parte inferior. También se puede hacer por semillas, poniéndolas varias horas en agua caliente antes de sembrarlas.