Cultivo y cuidados de la anémona
La anémona es una planta herbácea de la familia de las Ranunculáceas y que también recibe el nombre de anémona de jardín o coronaria. Es una planta pequeña que puede alcanzar los 25 centímetros de altura y que se caracteriza por tener muchas flores, todas ellas en tonos pálidos pero muy bonitas. Su época de floración es la primavera aunque hay variedades que son para florecer en verano, otoño e invierno, dependiendo de su origen y si están en exteriores o interiores.

Entre sus muchas variedades, las más importantes y conocidas son la anémona blanda y la anémona coronaria, y prácticamente en cada país hay especies propias. Son una opción estupenda para poner en un balcón o terraza, aunque también quedarán muy bien en jardines o en el interior del hogar. Toma nota de sus cuidados:

– Iluminación: necesita estar en una zona de semisombra que reciba la luz solar de forma directa durante varias horas por la mañana.

– Temperatura: se adapta perfectamente a cualquier temperatura, y únicamente deberás prestar especial atención a esto cuando haya heladas muy fuertes. En ese caso, cúbrela con un plástico para que sus raíces no se vean afectadas.

– Humedad: requiere estar en un ambiente en el que haya humedad.

– Plantación: a mediados del otoño hay que plantar los bulbos a unos 5 centímetros de profundidad, ya sea en la tierra del jardín o en un recipiente para poder trasladarla al interior cuando empiece a florecer.

– Riego: tiene que ser frecuente pero no abundante. La planta debe estar siempre húmeda para que la tierra esté fresca, pero mucho cuidado con poner agua de más ya que al encharcarse se pueden pudrir las raíces.

– Plagas y enfermedades: tiene la suerte de ser una planta que es muy resistente tanto a plagas como a enfermedades, y suelen verse atacadas únicamente por caracoles o pulgones. De todas formas, si los cuidados no son los adecuados pueden aparecer otras enfermedades y plagas.