Cultivo y cuidados de la col de jardín
La col de jardín, también llamada col ornamental, tiene su origen en la región mediterránea y es una planta anual aunque también tiene algunas variedades perennes. Puede alcanzar una altura de 25-30 centímetros y sus hojas son preciosas, muy grandes y rizadas con matices rojos, amarillos, blancos y rosados. Son muy decorativas y dependiendo de la variedad puede florecer en diferentes épocas del año.

El aspecto decorativo de esta planta es fantástico, y destacan especialmente sus hojas, que son muy llamativas y coloridas. La tonalidad de sus hojas es más intensa cuando hay heladas, y es una planta que resiste perfectamente las bajas temperaturas del invierno, tanto en el exterior como en el interior. Toma nota de sus cuidados más importantes:

– Iluminación: necesita estar en una ubicación en la que haya suficiente sol, pero que no reciba los rayos durante muchas horas al día. Una zona que esté suficientemente soleada pero que no sufra mucho calor.

– Temperatura: no tiene ningún requerimiento en este sentido, y es una de las pocas plantas que soporta temperaturas extremadamente frías.

– Suelo: ha de ser de tierra de jardín, que sea fértil y, si es posible, reforzarla con humus.

– Riego: tiene que ser regular, haciendo que la tierra nunca llegue a secarse pero sin que se encharque ya que se pudriría.

– Abono: es recomendable aplicar un fertilizante un mes después de la plantación para que pueda desarrollarse mucho mejor gracias a sus beneficios.

– Plagas: la col de jardín suele verse afectada principalmente por pulgones y gusanos, dos “bichitos” que son especialmente amantes de esta planta.

– Siembra: lo ideal es que sea en verano, germinando a 20ºC entre 4 y 6 días. Pon las semillas directamente en el lugar en el que quieres que crezca la planta, tanto en exteriores como en interiores.