Cultivo y cuidados de la cresta de gallo
La cresta de gallo es una planta herbácea anual que pertenece a la familia de las Amaranthaceae y que tiene su origen en las regiones tropicales. Alcanza una altura de entre 40-60 centímetros, así que es ideal tanto para interiores como para exteriores. Puede ser de diferentes colores, tamaños y formas, aunque su porte suele ser redondeado. Sus hojas son alternas, simples, ovaladas, poco pecioladas y con nerviaciones muy marcadas.

En cuanto a sus flores, pueden ser amarillas, blancas, rojas o violetas. Florece en otoño y es una planta muy decorativa incluso cuando llega a su fin ya que puede secarse. Es una de las mejores opciones para utilizar como planta de interior ya que se adapta muy bien a las características del hogar.

Sus cuidados

– Iluminación: necesita estar a pleno sol el máximo tiempo posible. Si la tienes en interiores, ponla cerca de la ventana más soleada.

– Temperatura: el único requerimiento que tiene en este sentido es que, al igual que cualquier otra planta tropical, no soporta las temperaturas muy frías. No puede estar nunca por debajo de los 5ºC.

– Riego: debes regar 3 veces por semana, y la cantidad de agua usada en cada riego debe aumentar según vaya aumentando el tamaño de la planta. Tiene que estar húmeda pero sin encharcarse.

– Suelo: necesita estar siempre ligeramente húmedo y fresco, y es indispensable que tenga un buen drenaje.

– Multiplicación: se hace por semillas cuando llega el final del invierno, y lo más recomendable es hacerla en cajones. Las semillas tardarán unas 6 semanas en germinar.

– Cultivo: si haces el cultivo en un invernadero, sácala al exterior únicamente cuando las temperaturas nocturnas sean de al menos 15ºC.