Cultivo y cuidados del narciso
El narciso recibe su nombre del griego “narkissos”, que significa adormecimiento y que se le puso por antiguamente se decía que esta planta tenía propiedades hipnóticas. Pertenece a la familia de las Amarilidáceas y tiene más de 400 especies con diferentes características aunque muchas de ellas son comunes. Entre las especies más conocidas está el narciso campernelli, narciso poeticus, narciso tazetta o narciso fernandessi.

Es una planta que se puso de moda nuevamente hace un par de año, y ahora está pasando quizás por uno de los momentos de mayor esplendor. Debe casi todo su éxito a cosas como que se adapta perfectamente a una gran variedad de características como suelo o clima, además de que tiene un estilo rústico precioso. Por si eso fuera poco, es una planta que cuando florece puede estar en el mismo lugar varios años.

Lo que necesita

– Suelo: se adapta perfectamente a cualquier tierra de jardín, siempre y cuando sea de buena calidad.

– Abono: debes aplicarlo una vez al año para enriquecer la tierra y que pueda recibir todos los nutrientes que necesita para que la planta florezca como debe.

– Iluminación: debe estar en un lugar muy soleado o en semisombra, ambas cosas le van bien pero tiene que ser con un clima templado-frío.

Cultivo y cuidados del narciso
– Riego: tiene que ser abundante durante la fase de crecimiento, y una vez que la flor ya se ha secado se disminuye la frecuencia de riego. El gran peligro que tiene esta planta es que se pudre con mucha facilidad si se acumula el agua, así que ten mucho cuidado con no encharcar.

– Multiplicación: se hace por separación de hijuelos de la planta madre cuando está en la fase de reposo. También puede hacerse por semillas pero tardaría entre 3-5 años en florecer. Lo mejor es comprar los bulbos y plantarlos directamente para obtener resultados rápidamente.