Cultivo y cuidados del tejo
El tejo es una conífera que tiene muchísimo éxito en la topiaria, que es el arte de darle diversas formas a arbustos para conseguir una decoración más original. El tejo en concreto no se recomienda para poner en zonas en las que jueguen niños ya que sus hojas son tóxicas y podrían contaminarse.

El origen de esta conífera está en Europa aunque con las condiciones adecuadas puede plantarse en cualquier lugar del mundo, especialmente en Asia o el norte de África. Su crecimiento es lento y dura muchos años, pudiendo llegar a alcanzar los 20 metros de altura. Su copa tiene forma cónica y necesita podarse para darle forma. Es una planta muy resistente que tiene hojas verdes y florece cuando llega la primavera.

Cuidados del tejo

– Suelo: aunque tiene preferencia por los que son calizos y frescos, lo cierto es que se adapta perfectamente a cualquier tipo de suelo. Hay que añadirle abono orgánico una vez al año.

– Iluminación: lo ideal es que pueda estar en una zona de semisombra, evitando en lo posible los rayos directos del sol.

– Temperaturas: no tiene una temperatura específica ya que se adapta muy bien a casi todas, y además soporta perfectamente las más frías.

– Plagas y enfermedades: las que más pueden afectarle son las cochinillas y las caspillas. Hay que tener especial cuidado al podar ya que si no lo haces bien pueden salir hongos cuando llueva e infectar a todo el ejemplar.

– Plantación: tienes que hacer un hoyo de plantación utilizando una pala vertical, y después añadir el sustrato para conseguir que el enraizamiento se haga sin problemas.

– Poda: además de las de mantenimiento, tendrás que realizar las que consideres necesarias para poder darle la forma que quieres conseguir. La forma con la que mejor luce es la cónica.