Cultivo y mantenimiento del limonero
Los árboles frutales son perfectos para decorar el jardín a la vez que conseguir el beneficio de sus riquísimos frutos; el limonero es, a nuestro parecer, uno de los que dan más alegría a los jardines gracias a los vivos colores que lo caracterizan.

Sus limones y sus preciosas flores de azahar transmiten un aroma fresco a tu jardín y lo revitalizan. Para saber cómo mantener sano y vigoroso tu limonero, presta atención a estos consejos.

Existen básicamente cuatro tipos de limoneros, entre los que se encuentran las variedades conocidas como ‘Verna’, ‘Eureka’, ‘Fino’ (típica de España) y ‘Lisbon’. En general, se trata de variedades siempre procedentes de lugares cálidos, por lo que estos árboles necesitan estar siempre expuestos a unas temperaturas de entre 17 y 28 grados, a la luz del sol y en un lugar fresco y húmedo. En los lugares con peligro de heladas o fuertes temporales es necesario cubrirlo con algún material transpirable.

Este tipo de árbol se planta con semillas, aunque puede realizarse también por injertos en espacios más o menos pequeños (de hecho, puedes plantar algunas variedades en macetas, si quieres). Es recomendable plantarlo en invierno, cuando este árbol descansa de la floración.

Precisa tierra semiligera, con pH neutro y rica en materia orgánica que además pueda absorber fácilmente el agua, pues además necesita ser bastante regado (durante todo el año, diariamente en verano y tres veces en semana en invierno) y abonado para tener abundantes macronutrientes y micronutrientes.

Las podas de floración, limpieza y rejuvenecimiento se realizarán en primavera y serán bastante ligeras durante los primeros años de desarrollo, sólo para eliminar las ramas secas, enfermas, débiles y las que se cruzan. El centro del árbol debe estar despejado para que la luz entre hasta el interior.