Cultivo y recolección de la hierbabuena
¿Cuántas veces has oído hablar de los muchos beneficios de la hierbabuena? Seguramente muchas, y es que esta planta de intenso olor fresco sirve, además de cómo excelente hierba aromática, como un remedio perfecto contra algunos síntomas de enfermedades leves como los beneficios para el aparato digestivo (facilita las digestiones) o para el aparato respiratorio gracias a su componente de mentol (para bronquitis, gripes y resfriados).

La hierbabuena, yerbabuena o Mentha Spicata es una planta de la familia de las Lamiaceae, creada a partir de la hibridación de la menta negra de color violáceo y la blanca de tonos verdes. Si quieres beneficiarte de todo lo que ofrece esta planta aromática, toma nota y aprovecha cualquier pequeño espacio para cultivar una.

Es preferible cultivarlas en espacios exteriores de climas templados, en tierras preferiblemente arcillosas a media sombra, si bien esta planta no tiene demasiadas dificultades para soportar largas horas de sol.

Sin embargo, lo que sí es estrictamente necesario es su regado, que debe ser diario y abundante. Es esta necesidad de agua la que hace que a menudo crezcan de forma salvaje en zonas húmedas y frescas cercanas a ríos o charcas.

La planta suele medir de 30 a 90 centímetros, por lo que puede ser cultivada también en macetas. Estas plantas tienen un desarrollo rápido, de gran espesor y tallos robustos que aromatizarán toda la casa, el patio o el jardín.

Una vez la planta está desarrollada, podemos cortar algunas de sus hojas y tallos en cualquier época del año para utilizarla como condimento para nuestros platos o como aromatizante para las estancias del hogar. Sin embargo, si lo que queremos es utilizarla con fines curativos deberemos esperar a la floración, cuando las recolectaremos para dejarlas secar posteriormente a la sombra en recipientes cerrados en un lugar seco y oscuro.