Daños de los caracoles en el jardín
Aunque parezca mentira, los caracoles pueden hacer muchísimo daño en nuestro jardín, aunque mientras no estén en una gran cantidad no pueden causar tantos destrozos como si son muchos. Suelen aparecer después de la lluvia cuando el tiempo se vuelve agradable ya que les gusta la humedad, así que hay que vigilar el jardín especialmente después de eso para poder ver si han aparecido.

Además, llueva o no les encantan las zonas húmedas como las que hay alrededor de estanques o lagunas, lugares a los que pueden llegar en cualquier época del año ya que siempre están húmedos. Si aparece una plaga de caracoles pueden causar daños como la pérdida de las hojas, los brotes y los tallos tiernos de las plantas ya que es en donde buscan para alimentarse, llegando incluso a defoliar totalmente una planta herbácea en muy poquito tiempo.

Daños de los caracoles en el jardín
Los caracoles de jardín son moluscos pulmonados que tienen una concha globulosa y dos pares de tentáculos. Cuando no hay condiciones ambientales húmedas, se aletargan sellando su concha para poder protegerse tanto del frío como del calor, y esa concha desaparece cuando el entorno es amigable para ellos. En España suelen estar en reposo desde mediados de otoño hasta que comienza la primavera.

Lo malo de estos caracoles es que se reproducen mediante huevos y cada vez que lo hacen ponen unos 100, algo que pueden llegar a hacer de forma mensual así que es muy importante que lo controles porque por mucho que parezcan “monos” el daño en tu jardín puede ser terrible.

La forma más eficiente para poder controlarlos y evitar los daños es aplicar productos helicidas en tus plantas ya que éstos suelen tener un cebo que contiene un atrayente para evitar que el grano se deforme con la humedad, lo que hace que sea un veneno muy eficaz para su eliminación ya que por mucho que vayan no apreciarán la humedad y si lo comen no notarán el sabor.