Daños que provoca regar mal
En Jardín Plantas hemos hablado en varias ocasiones de lo importante que es el riego y realizarlo correctamente para que las plantas o cultivos puedan desarrollarse sin problemas. Regar mal puede provocar muchos daños, tanto si riegas con agua inadecuada como si es utilizando demasiada cantidad, si tiene sal o cualquier otro factor. Hay muchas cosas que pueden afectar a la hora de provocar que un riego no sea correcto.

Regar demasiado hace que las raíces se asfixien y se pudran ya que les falta oxígeno, y el principal síntoma es que las hojas de la planta se vuelven amarillas y después se caen. Esto se debe a que si la planta recibe demasiada agua, lavará el nitrógeno, el potasio y otros micronutrientes, con lo que las raíces no podrán absorberlos y su desarrollo se cortará.

Principales daños

– Regar poco: la escasez de agua no provoca tantos daños como el exceso, pero si es prolongada también puede afectar de forma negativa. Te darás cuenta de que la planta necesita agua porque sus hojas no tendrán brillo, el color estará apagado, se volverán amarillas, se deformarán y finalmente se caerán.

– Regar con aguas calizas: este tipo de agua hace que con el tiempo el suelo se alcalinice, provocando carencia de nutrientes vitales, como por ejemplo el hierro. Eso hace que las hojas amarilleen.

– Regar con aguas duras: este tipo de agua es la que tiene mucha cal, y si la utilizas deberás añadir una pequeña cantidad de ácidos para compensar (acético, cítrico…). Nunca riegues con agua salina.

Daños que provoca regar mal
– Regar las hojas: no mojes las hojas ya que corres el riesgo de que se quemen con el sol y el llamado “efecto lupa”. Además, serán muy proclives a sufrir ataques de hongos.

– Regar con frecuencia: nunca descuides los riegos, especialmente cuando acabas de plantar ya que las raíces aún son poco profundas y necesitan agua.