Decoración con flores estilo Ikebana
El Ikebana es un arte milenario que procede de Japón y que significa algo como “flores vivientes”. Mucha gente lo compara con algo tan sencillo como hacer arreglos florales pero la verdad es que va mucho más allá por el trato que reciben todas las plantas. Elementos esenciales como el espíritu, el ritmo vital, la mitología y la forma son esenciales para que poder realizar este arte con éxito.

Las leyes del Ikebana son una combinación de mitología y estética para poder expresar la fe y el espíritu por la belleza. Todos los arreglos florales que se hagan con este arte tienen que simbolizar la armonía, además de tener un trazado lineal perfecto que es incluso más importante que la belleza de las propias flores. Ha de ser una composición casi geométrica que refleje alma y expresión.

Se utilizan tres ramas principales (el Shin que significa sustancia espiritual, el Soe que es un elemento subordinado y el Nagashi, que significa camino próximo) y cuatro ramas más para ganar profundidad. Para aplicar el Ikebana de forma sencilla se puede hacer utilizando unas ramas secas de madreselva y alejar las ramas lo máximo posible del centro del soporte para poder conseguir una asimetría perfecta. Después puedes añadir unos tallos de mahonia pero de diferente longitud para conseguir un resultado más dinámico.

Las flores de gerbera son perfectas para añadirlas, siempre en colores variados y con una distribución que vaya bajando en la intensidad de los colores. La gerbera que tenga el tallo más largo se coloca en la parte de atrás y otra de tallo medio en la mitad del soporte. Puedes añadir alguna ramita más de mahonia para darle el toque final. Aunque en un principio pueda parecer un arte con complicaciones, lo cierto es que una vez que le coges el ritmo lo haces enseguida y conseguirás composiciones cada vez más bonitas.