El árbol del níspero
Una de las frutas que más me gustan son los nísperos, de los cuales hay muy poquitas variedades en todo el mundo. En España las que más se cultivan son la Algerie y la Tanaka, llegando a Europa en hace tres siglos pero únicamente como un árbol decorativo, hasta que un siglo después se puso de moda comérselos, especialmente en la zona mediterránea. El cultivo intensivo en nuestro país no comenzó hasta hace unos 50 años y se hacía de forma aislada en jardines o huertos.

Hay dos grandes grupos de nísperos, el níspero japonés (tiene más semillas, madura mucho más temprano y el color del fruto es más claro) y el níspero chino (todo lo contrario al japonés). Casi todas las variedades actuales proceden del norte de África, India, Líbano y Norteamérica. En cuanto a las dos variedades que te comenté que predominan en España, la Tanaka es de maduración tardía, sus frutos son muy buenos y el sabor es excelente. La Algerie es la que más se cultiva en Alicante y Almería ya que maduran muy rápido, aunque sus frutos son más pequeños y no tienen un sabor tan bueno como los otros.

Las variedades de nísperos se injertan sobre portainjertos, también llamados patrones y de los que hay cinco tipos aunque únicamente dos son los más válidos y los que mejor rendimiento ofrecen. Uno de ellos es el franco de semilla, que aumenta el vigor de la pranta, es perfectamente compatible con cualquier variedad, alarga la vida productiva de la planta y responde bien en todos los terrenos excepeto en los que son muy pesados. El otro es el membrillero, que no presenta una compatibilidad tan perfecta como el anterior por lo que a veces el árbol se queda pequeño al no nutrirse también, además de que la vida del árbol es más corta.