El color del suelo y su pH
En posts anteriores ya hemos examinado los tipos de suelo: arcillosos, arenosos, francos, de turba… Pero hay otros factores que influyen en la calidad del suelo y que no son menos importantes para saber qué especies plantar y como tratar la tierra de la que disponemos.

El color del suelo puede darnos pistas acerca de su contenido en minerales y nutrientes. Un suelo de color rojizo o cobrizo nos indicará que es rico en óxido de hierro y por tanto será un buen suelo. Si el color es marrón claro seguramente no sea muy rico. Si nos encontramos ante un suelo grisáceo, lo más probable es que sea calcáreo o pobre en hierro. Los suelos muy oscuros, casi negros, suelen contener humus en abundancia. Como regla general podríamos decir que cuanto más oscuro es el suelo, más riqueza posee en minerales o en materia orgánica, con lo cual será más fértil.

Es muy importante saber el pH del suelo. Dicho pH depende, entre otras cosas, del contenido en cal. Los suelos ácidos tienen un pH inferior a 7, pues no contienen mucha cal. Los suelos básicos o alcalinos tienen un pH superior a 7 y tienen mucha cal. Los suelos neutros son los preferidos por la mayoría de las plantas; su pH se sitúa entre 6,5 y 7. Dependiendo del pH del suelo podremos cultivar unas especies u otras. Además, el pH afecta a la disponibilidad de los minerales que contiene el terreno.

Existen muchos métodos para averiguar el pH del suelo. El más fácil consiste en echar un puñado de tierra en un vaso de agua destilada; se remueve bien, se deja asentar durante un rato y se introduce una tira reactiva indicadora de pH (de venta en farmacias) que según el color que adopte nos indicará si el suelo es alcalino, ácido o neutro. Evidentemente, también podemos llevar a analizar la tierra a un laboratorio agrónomo, donde nos darán más datos acerca de su composición.