El cultivo de las orquídeas
La orquídea es una bellísima flor decorativa considerada de difícil cultivo y que puede requerir bastantes cuidados. Sin embargo, ver florecer a esta planta es una de las mayores satisfacciones que puede llevarse todo amante de la jardinería, precisamente por la sensibilidad y exclusividad de esta planta, que generalmente florece una vez al año.

Como ya vimos en alguna ocasión anterior, existen diferentes tipos de orquídeas, y aunque requieren dedicación , conseguir preciosas flores puede ser en realidad bastante sencillo: lo más importante es saber que no debemos abusar del riego en ellas, no más de unas dos o tres veces por semana en función del clima en el que nos encontremos y de nuestra orquídea en particular. Si no cumplimos esta regla podremos perjudicarla gravemente, llegando incluso a ahogar la raíz de la planta y así favorecer la proliferación de hongos.

Para hacerte una idea aproximada de si necesitan o no un riego, introduce el dedo en el sustrato para controlar la humedad que hay en él; en caso de estar seco sí que debes regarlas, preferiblemente a primera hora de la mañana o por la tarde, antes de que anochezca.

Si la planta enraíza demasiado comprometiendo el crecimiento o la estabilidad de la misma, debes trasplantarla a otra maceta para garantizar su desarrollo.

En cuanto a su fertilización, utiliza sustratos como la fibra de coco o la cáscara de pino para aportar nutrientes naturales, aunque puedes comprar también sustratos especiales para orquídeas que también son muy efectivos.

Si tu planta está en un sustrato poco fértil, comienza el tratamiento desde el comienzo de la plantación, pero con un lugar rico en nutrientes puedes comenzar a hacerlo durante el segundo año, siempre teniendo en cuenta que es preferible hacerlo de mitad del invierno a mitad de verano.