El geranio, ideal para macetas en exteriores
El geranio (pelargonium zonale) es una planta perenne de hojas redondeadas, algo lobuladas y de color verde amarillento, que se introdujo en Europa en el siglo XIX, y alcanzó gran fama como planta de interior en la Inglaterra victoriana.

En aquella época los botánicos se dedicaron a crear numerosos híbridos en función de las diferentes modas del momento. El género pelargonium incluye a día de hoy más de 230 especies y cada año aparecen nuevos tipos. La variedad es tan grande que tenemos más que simples flores de uno u otro color; hay infinidad de colores y formas, y las flores, que surgen sobre un tallo alargado, pueden ser simples, con cinco pétalos, semidobles y dobles.

Es una planta muy rústica que necesita exposiciones a pleno sol y ambientes cálidos para tener una floración lo más prolongada posible; se muestra algo sensible a las heladas pero en general es una planta bastante resistente y de sencillos cuidados. Requiere suelos de naturaleza neutra o alcalina, y le conviene que el sustrato drene correctamente porque no soporta el exceso de humedad, que podría provocar el ennegrecimiento de los tallos. No requiere abonos, pero una periódico mejorará y hará más duradera su floración. Se multiplica tanto pot semilla como por esquejes verdes que se pueden tomar de primavera a otoño.

En los últimos años el geranio se ha viusto afectado por una plaga de mariposas de origen africano (Cacyreus marshallí), cuyas orugas se introducen en los capullos y tallos tiernos, comiéndose la planta desde su interior. Se pueden tratar cortando y quemando las partes afectadas, o con insecticidas piretroides u organofosfatos al comienzo de la primavera.