El Jardín de la Especulación Cósmica
Hoy me he despertado con ganas de pasear por un bonito jardín, pero en vistas de que el trabajo y el frío no me iban a permitir gozar de mi caminata, he decidido navegar por Internet en buscar de algunos de los jardines más bonitos del mundo para hacerles una visita, aunque solo fuera virtual.

Así, buscando por la red he encontrado el Jardín de la Especulación Cósmica. Un nombre raro, ¿verdad? Pues se trata de uno de los jardines más maravillosos que puedes encontrar en el planeta. Creado por el arquitecto y paisajista norteamericano Charles Jencks, podrás visitarlo en Potrak House, en la región Dumfries de Escocia. ¿Te gustaría acompañarme a su interior?

El Jardín de la Especulación Cósmica

La representación del universo

Aunque lo normal en un jardín es que destaque por el colorido de las flores o la frondosidad de los árboles, en este caso el atractivo está en la subjetividad de las formas geométricas y en el caos, convirtiéndolo en un auténtico rompecabezas para los sentidos. Jencks comenzó a diseñarlo en 1988 en honor a su última esposa, Maggie Keswick. En él puede encontrarse mucho de cosmogonía, de la ciencia del ADN e, incluso, de la evolución cultural del mundo contemporáneo. De hecho, el universo está ahí representado, al igual que las ideas del arquitecto, su mujer y sus amigos.

El Jardín de la Especulación Cósmica

Combinación de lo natural con lo artificial

El Jardín de la Especulación Cósmica ocupa una superficie de 12 hectáreas y en su diseño se han utilizado conceptos científicos y matemáticos. En definitiva, se trata de una combinación de especies naturales con elementos artificiales que sorprende con montículos de césped, espirales de concreto, estanques de formas raras y curvilíneas, puentes y esculturas.

El Jardín de la Especulación Cósmica

Un jardín privado

¿Te gustaría visitar este jardín en persona? Pues tenemos una mala noticia: se trata de un lugar privado que únicamente abre sus puertas una vez al año. Eso sí, toda la recaudación se utiliza para fines benéficos. Interesante, ¿verdad?