El liquidámbar
¿Conoces el liquidámbar? Se trata de un árbol ornamental procedente de América e introducido en Europa en 1681. Perteneciente a la familia altingiaceae, es una especie grande, de 25 a 40 metros de altura, caducifolia, con hojas palmeadas, lobuladas, con arreglo espiralado en las ramas. En cuanto a su flores, son pequeñas y producen una infloresecnia globular y densa de 1 a 2 centímetros de diámetro y péndulos a 3 y 7 centímetros de la rama. Por su parte, el fruto es una cápsula leñosa, múltiple con numerosas semillas.

Gracias a su fácil cultivo, es apto hasta para los jardineros principiantes. Es resistente al frío y a las enfermedades, pero no se desarrolla bien en humedades y no soporta suelos calcáreos. Sus hojas, con tonos escarlata, púrpura y ocre, recuerdan a las del arce. Sin embargo, los colores de las hojas pueden variar dependiendo de las variedades.

El liquidámbar

Plantar el liquidámbar

La etapa ideal para plantar el liquidámbar es el otoño y es preferible hacerlo en un suelo con un pH neutro, fresco y húmedo con una textura compacta. Las plántulas pueden obtenerse a partir de semillas germinadas o mediante injerto. Esta especie debe plantarse en un terreno soleado, dejando un espacio de 3 a 5 metros entre cada ejemplar. Es importante tener cuidado de no romper el cepellón para preservar bien las raíces en el momento de plantación. Además, a la hora de comprar las plántulas, es recomendable optar por ejemplares que hayan crecido en contenedores, ya que tienen la ventaja de presentar una mejor recuperación que los que han crecido en tierra.

Cuidados del liquidámbar

Es recomendable proteger las plantas jóvenes con acolchado durante el invierno. Además, para tener éxito en la plantación, el riego debe hacerse de manea continua y regular durante la temporada de calor, ya que las raíces necesitan cierta frescura para desarrollarse bien. Por otro lado, se recomienda eliminar las ramas muertas o en mal estado en otoño.