El maravilloso árbol baobab
Existen pocos árboles tan curiosos como el baobab, cuyo nombre científico es adansonia. Se trata de una especie perteneciente al género de la familia de las Malvaceae cuyos miembros son árboles conocidos popularmente como baobab, árbol botella o pan de mono. En vez de destacar por la belleza de su follaje o por la vistosidad de sus flores y frutos, llama la atención por carecer de todo esto.

Existen ocho especies de baobab (siete de ellas se encuentran en África, de las que seis son endémicas de Madagascar, y la otra en Australia). Sin duda, es uno de los árboles más emblemáticos del continente africano y, como suele pasar con otras especies vegetales, su origen esconde una mágica leyenda. Según se cuenta, el baobab era uno de los árboles más bellos de África por su follaje y flores, pero su vanidad creció tanto que los dioses lo castigaron enterrando sus ramas y dejando a la vista sus raíces. Por eso, parece un árbol invertido que pretende implorar el perdón de los dioses.

El maravilloso árbol baobab
El baobab puede llegar a medir algo más de treinta metros de alto y doce metros de diámetro, aunque esto varía dependiendo de la especie. Otra de las características inusuales de este árbol es su longevidad, ya que puede alcanzar hasta los 3.000 años de vida.

Se trata de un árbol de hoja caduca que sólo tiene follaje en verano. Sin embargo, el resto del año sus ramas se encuentran desnudas. Su tronco es liso, con una madera compuesta por múltiples fibras, que posibilita que se puedan almacenar miles de litros de agua, que el baobab consume durante las épocas de sequía. Las flores son de color amarillo o blanco y se abren durante la noche. Por su parte, el fruto es comestible y aporta vitamina C.