El potus, una planta de interior resistente
En mi opinión, la planta de interior más resistente que podemos tener en nuestra casa es el Potus o Poto. Es una planta enredadera procedente del Asia tropical, que es capaz de adaptarse a las más adversas condiciones, incluyendo la sequía y la contaminación; como curiosidad, es una de las pocas plantas que aguantan bien el ambiente cargado de la casa de un fumador empedernido; además ayudará a limpiar el aire.

El potus tiene unas grandes hojas de color verde, que pueden ser lisas o combinar diversas tonalidades de verde, o con alguna mota blanca. Son hojas brillantes y bonitas.

Una de las ventajas del potus es que crece a una velocidad sorprendente: si tiene buena tierra y dispone de suficientes nutrientes, puede llegar a crecer medio metro en un año. Como es una enredadera, podemos disponer el potus de muchas formas diferentes: una de ellas es situándolo en lo alto de un mueble o estantería y dejar que caigan hacia el suelo sus largas ramas, a modo de cascada. Hay quien le pone en el centro una vara o tutor y enrolla en torno a ella las ramas del potus. En ocasiones, he visto ramas de potus recorriendo los bordes de muebles, como si fuera una guirnalda.

Al potus le gusta la luz, pero no hay que exponerlo directamente al sol, ya que sus hojas se resentirían y languidecerían.

En cuanto a la tierra, por preferir algo el potus prefiere un sustrato permeable preparado con mantillo, arena y turba, pero crecerá perfectamente bien con tierra estándar para plantas de interior. Lo que sí agradecerá es el abono: una vez al mes en invierno, cada quince días en primavera y otoño, y semanal en verano.

Podemos reproducir el potus fácilmente mediante esquejes. Se recomienda poner el esqueje en agua durante unos días hasta que eche raicillas; posteriormente se planta. Sin embargo yo he plantado esquejes en tierra directamente en muchas ocasiones y siempre han prosperado.