El simbolismo del laurel
Hay muchas plantas ligadas a tradiciones y con un importante simbolismo detrás. Una de ellas es el laurel, un árbol muy conocido por su utilización culinaria, sobre todo en la cocina mediterránea. Esta especie ha estado vinculada al triunfo desde la antigüedad. De hecho, los emperadores romanos, los guerreros, deportistas y poetas eran coronados con laurel para representar la victoria, el triunfo y la grandeza. Y, ¿sabías que cuando Jesucristo hizo su entrada a Jerusalén se le recibió con palmas y laurel? En la actualidad, sin embargo, las coronas de laurel se depositan en los cementerios para honrar a los fallecidos.

Además de ser el árbol-símbolo nacional de Italia desde tiempos de la antigua Roma, en la Grecia clásica era un árbol consagrado a Apolo, ya que la palabra laurel en griego significa Dafne, nombre de una de las ninfas que se enamoró de este dios.

El simbolismo del laurel
Según cuenta la leyenda, Dafne, que era hija del dios Peneo y que había decidido no casarse nunca, no quiso corresponder a Apolo, que estaba enamorado de ella, por lo que huyó a las montañas. Sin embargo, el dios la siguió y antes de que fuera alcanzada le pidió a su padre que la transformara para escapar, por lo que la convirtió en laurel. Entonces, Apolo hizo del laurel su árbol sagrado y lo adoptó como su símbolo.

El laurel es originario del Mediterráneo. Su aroma y sabor son básicamente balsámicos con un toque de frescura, dulzor y picante. La planta crece silvestre en forma de arbusto y, si no se poda, puede llegar con los años a crecer como un árbol. Sus hojas son perennes, de color verde oscuro y sus diminutas flores son muy aromáticas. Aunque se parecen mucho, no se deben con el laurel-cerezo o laurel real, este último muy tóxico para las personas si se llega a ingerir.