El suelo arcilloso
En el post de ayer hice una aproximación a los tipos de suelo, pilar básico para organizar a partir de ahí la estructura de nuestro jardín o huerto y de las especies que vayamos a sembrar o plantar.
En el presente post examinaré más a fondo los tipos de suelo arcillosos, dejando para otras ocasiones los suelos arenosos.

El suelo arcilloso es aquél en el que predomina la arcilla sobre otras partículas de otros tamaños. La arcilla es un conjunto de partículas minerales muy pequeñas, de menos de 0,001 mm. de diámetro, en contraposición a otras partículas más grandes como son el limo y la arena, por orden de tamaño, de menor a mayor.

Un suelo arcilloso tendrá también parte de limo y de arena, pero predominará la arcilla, en distintas proporciones según el suelo en cuestión. No hay dos suelos iguales.

¿Cómo averiguar el tipo de suelo que tenemos según su textura? Como ya dije en otro post, el método más fiable y científico es llevar a analizar la tierra a un laboratorio agrónomo. Pero si queremos usar un método más sencillo y gratuito, podemos probar a modelar un cilindro con la tierra: se coge un poco de tierra, se humedece y se amasa con las manos. Se modela un cilindro de unos 3 milímetros de diámetro, el cual convertiremos en un círculo uniendo los dos extremos. Si estuviéramos modelando arcilla pura no aparecería ninguna grieta; por ello, si no aparecen grietas seguiremos modelando, en este caso un cilindro de 1 milímetro de diámetro. Si al cerrarlo no se agrieta, podemos estar seguros de que el suelo es arcilloso.

Los suelos arcillosos drenan mal el agua, debido a la pequeñez de sus partículas. Por ello se encharcan. Para solucionar el problema, un experto puede instalar tubos de drenaje. También se puede añadir al suelo arena y materia orgánica; así de paso mejoraremos su fertilidad.