El suelo ideal para una planta
Es muy importante conocer y mejorar el suelo del jardín en el que vas a plantar un árbol o una planta, ya que dependiendo del tipo de suelo es más conveniente una especie que otra, o si tienes una planta determinada puede que necesite un suelo también determinado. Ten en cuenta los diferentes tipos de suelo y sus características para poder plantar adecuadamente y mejorar sus cuidados:

– Profundo: suele tener una roca dura a la altura de las raíces, a unos 40 cm. de profundidad, pues bien, eso es malo. Para mejorarlo, añade tierra vegetal y labra en profundidad para romper la capa impermeable.

– Estructura migajosa, mullido o aireado: si tiene alguna de esas características, puedes mejorarlo aportando materia orgánica. Si es arcilloso, es recomendable mezclarlo con arena de río.

– Buena capacidad para retener agua: los suelos arenosos son secos, así que hay que regarlos bastante. Por el contrario, los arcillosos la almacenan muy bien así que no hay que regarlos tanto. Para mejorar el arenoso, riega con menos cantidad pero con mayor frecuencia.

– Buen drenaje: los arcillosos tienen tendencia a encharcarse y eso pudre las raíces, así que vigila las zonas bajas para que el agua no se acumule. Si fuera necesario, instala un tubo de drenaje.

– Buena capacidad para retener nutrientes minerales: al igual que con el agua, los suelos arenosos retienen también pocos nutrientes, algo que puedes solucionar aportándole materia orgánica.

– Rico en nutrientes minerales: los abonos orgánicos deben aportar al suelo los 13 elementos minerales que necesitan: nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre, hierro, zinc, manganeso, boro, cobre, molibdeno y cloro. Los suelos arcillosos son ricos en ellos, mientras que los arenosos son pobres y deberán recibirlos por parte de algún abono.

– pH: debe estar comprendido entre 5,5 y 8 para que el mantenimiento sea correcto.