El trasplante de los bonsáis
Tarde o temprano, todas las plantas que crecen en maceta han de ser trasplantadas y los bonsáis no son ninguna excepción.

Los motivos para trasplantar son varios:

– Al estar la planta viviendo en una cantidad reducida de tierra, agota los nutrientes de ésta. Esto se puede ir solucionando a base de abonos, pero a veces esta solución no basta, puesto que la composición del suelo puede cambiar: por ejemplo, se vuelve alcalina debido a que regamos con agua calcárea.
– Las raíces se desarrollan demasiado y se amontonan en la poca tierra de la maceta, lo cual dificulta la absorción de nutrientes (o también puede ser ésa la causa del crecimiento de las raíces). Pueden crecer tanto que desplacen el árbol hacia arriba, o bien salir por la parte inferior de la maceta.
Uno de los primeros síntomas de que esto está pasando es que el agua se encharca cuando regamos y tarda en ser absorbida por las raíces.

Cuanto más joven es el árbol, más crece y por lo tanto se ha de cambiar la maceta antes. Así, a modo de orientación, un árbol perenne joven se trasplanta cada 2 años; una conífera vieja cada 6.

Si contamos con un invernadero, se puede trasplantar el bonsái durante todo el invierno. Lo que importa es que el árbol no sufra frío, porque las cicatrices que se ocasionan si hay que podar las raíces tardarán más en sanar. La mejor época es la primavera.

Pasos para el trasplante:

– Sacar el árbol de la maceta, agarrándolo por el tronco y golpeando el tiesto hacia abajo.

– Preparar la maceta, quitando la tierra y limpiándola a conciencia si vamos a aprovechar la de antes.

– Esparcir en el fondo una capa de arena gruesa, para drenar el agua.

– Quitar unos dos tercios de la tierra del cepellón, dejando una poca alrededor de las raíces para que no sufran mucho. Recortar las raíces en una tercera parte.

– Poner un poco de tierra en el fondo de la maceta y colocar el bonsái. Si éste tiene gran volumen y el tiesto es muy poco profundo, será indispensable amarrar la planta, pasando las dos extremidades de un alambre de cobre por el agujero de drenaje y fijando con ellas el cepellón.

– Agregar tierra nueva alrededor del cepellón y prensarla un poco, para que quede firme.

– Regar el bonsái abundantemente.