Elegir, comprar y mantener las herramientas de jardín
La mayoría de las herramientas modernas de jardín, se basan en realidad en diseños tradicionales, aunque algunas pueden ser mejoras o variantes de conceptos antiguos. Sin embargo, también existen herramientas completamente nuevas. Por ejemplo, hasta los años 80, las desmenuzadoras y las recortadoras de hilo de nylon eran prácticamente desconocidas; ahora están consolidadas porque cubren unas necesidades que ninguna herramienta tradicional cubría.

Antes de comprar una herramienta, uno de los principales factores a tener en cuenta –por obvio que parezca-, es su función: debe realizar correctamente su labor principal. Hay que considerar para qué necesitamos esa herramienta en particular y con cuánta frecuencia la vamos a utilizar. Un par de podaderas sencillas, por ejemplo, resultarán adecuadas si sólo las vamos a necesitar para podar 2 o 3 rosales una vez al año; pero si las requerimos para un uso intensivo, es mejor invertir en unas de alta calidad para trabajos duros.

Antes de decidir definitivamente si adquirir o no una herramienta hay que intentar comprobar que es realmente el instrumento adecuado para la tarea, que el tamaño y el modelo se ajustan a nuestro dominio de la misma y que nos resulta cómoda de utilizar. Si vamos a darle un uso concreto, es mejor huir de las herramientas “multitarea”, que hacen varias cosas… pero todas peor que una de un único fin. En jardines o huertos muy grandes, puede considerarse la posibilidad de las herramientas mecanizadas, como un cortacésped: pero son costosas, requieren una manipulación delicada y hay que observar exhaustivas precauciones de seguridad, por lo que conviene pensar si realmente se necesitan. Además debe tener en cuenta factores como el espacio de almacenado: si una herramienta se usa poco y abulta mucho, alquilarla es una opción razonable a tener en cuenta.

Una vez compradas, para asegurarnos de que nuestras herramientas cumplen durante largo tiempo su cometido como el primer día, es importante el mantenimiento. Después de cada uso hay que limpiar los restos de tierra, recortes de hierba u otros restos de plantas y pasar un trapo engrasado por las partes metálicas especialmente si van a guardarse un largo tiempo sin usar; las herramientas de corte o poda necesitarán además un afilado periódico.