Elegir el seto más adecuado para el jardín
El seto es una preciosa alineación de plantas que se colocan en el jardín para ornamentar o para separar espacios, entre otras cosas.

Para plantarlos, primero debemos escoger lugar más conveniente y el tipo de seto más adecuado según la función que deba cumplir.

Para empezar, no podremos decidir el tipo de seto según nuestros gustos, pues aquí también juega un papel fundamental el espacio que tenemos y con qué otras plantas será compartido.

También es importante tener en cuenta el entorno del seto y el tipo de clima, así como su función. En general, los setos se utilizan como ornamentación, como refugio de animales, como valla aislante de viento y ruido o para recubrir muros, entre otras cosas.

Entre los setos, existen fundamentalmente los de gran tamaño (más de dos metros: escalonia, ciprés, laurel, prunus, etc.) y los de tamaño más pequeño (romero, lantana, abelia, etc.). A continuación te damos algunos consejos de cómo utilizarlas.

– Si quieres que se convierta en una barrera contra el ruido y el viento, es recomendable plantar setos formados solamente por una especie, ya sea de follaje perenne (no pierde hojas en ninguna época) o caduco (las pierde en invierno).

– Los setos de coníferas no requieren muchos cuidados y que son relativamente fáciles de mantener.

– Para espacios más pequeños, puedes utilizar setos formados por varias especies de hoja perenne y caduca y distintos tipos de flores para delimitar los espacios.

– Para lugares todavía más pequeños, puedes utilizar setos de plantas trepadoras como la buganvilla o el rosal.

Una vez lo hayas decidido, delimita el trazado donde plantarás con estacas y una cuerda, y cava una zanja de aproximadamente el doble del cepellón de los setos que quieres plantar. Ahora ya puedes plantarlas (todas a la misma profundidad, si es que tienes varias) y taparlas con la tierra que anteriormente habíamos extraído. No pongas más de una o dos plantas por cada metro, pues aunque te parezca poco para el principio, luego podrían no desarrollarse correctamente.

Como consejos finales, planta las de hoja caduca en otoño y las de hoja perenne en primavera, y riégalas abundantemente en sus primeros meses de desarrollo.