Elegir una enredadera
Las enredaderas son esas preciosas plantas decorativas que trepan por las paredes de nuestros muros o pérgolas, que quedan relegados a un segundo plano ante la belleza y exuberancia de tales ejemplares.

Sin embargo, no podemos guiarnos sencillamente por nuestros gustos a la hora de escoger el ejemplar para nuestro hogar, pues la planta deberá ser perfectamente adaptable a las condiciones del entorno del que disponemos.

Para que vayas un poco menos perdido a la hora de elegir, a continuación te dejamos algunos de los factores clave a tener en cuenta:

1. Temperatura: Infórmate de cuál es el clima exacto en el que vives y sus condiciones y luego analiza que plantas son procedentes de climas similares y podrían adaptarse a las temperaturas de tu zona, pues las heladas o los ambientes demasiado secos acabarían con las que no son resistentes a estos factores, por ejemplo.

2. Suelo: La mayoría de ejemplares no toleran los suelos arcillosos o estancados, pues corren el riesgo de que sus raíces se pudran… Para que esto no ocurra, asegúrate de que tu suelo tiene un buen drenaje.

La falta de hierro en terrenos alcalinos puede amarillear las hojas e incluso acabar con la planta, por lo que deberás aportar a la tierra abonos que contengan este mineral.

3. Luz: Las enredaderas no pueden colocarse allá donde gustemos, pues deben desarrollarse en espacios que cumplan las necesidades lumínicas concretas de la planta. Para los espacios a la sombra puedes optar por la madreselva, la hiedra o la parra virgen, entre otras; para los espacios bien iluminados apuesta por la buganvilla, las bignonias o los rosales, por ejemplo.

4. Humedad: Si no puedes regar demasiado tus plantas o si tu clima es seco debes optar por ejemplares que necesiten poco agua como la Buganvilla. Si el clima es húmedo o lluvioso, la clemátides soportará el exceso de agua bastante bien.

5. Viento: Fuerte, frío, seco… El aire puede ser muy perjudicial para nuestras plantas si no están preparadas naturalmente para tolerarlos, por lo que podrían deteriorarse irreparablemente e incluso morir. Infórmate bien de las características de cada ejemplar.