Eliminar los pulgones
Los pulgones no son excesivamente peligrosos para nuestro jardín, más que nada son un incordio que tenemos que eliminar cuanto antes. Estos pequeños insectos pueden convertirse en letales si se llegan a instalar en los brotes o retoños, algo que normalmente no suele suceder.

Las plantas más grandes y bien cuidadas no tienen que temer a los pulgones. Sin embargo, los pulgones del maíz y la patata sí pueden convertirse en una seria amenaza. El pulgón de la patata es capaz de hacer que la planta se marchite y se seque sin llegar a pudrirse.

Los pulgones adultos miden entre 1,5 y 5 mm. Los podemos encontrar de diferentes colores: negro azulado o verdoso, negro, amarillo o verde. Todos ellos poseen unas patas traseras largas y eso les permite saltar como si fueran pulgas. Las larvas son delgadas y blancas y se alimentan de tubérculos, raíces y tallos subterráneos.

El pulgón suele sobrevivir durante el invierno oculto entre las plantas secas. Por ello, lo más recomendable es eliminarlas en mitad del invierno, así como también todos los deshechos superficiales. Los huevos de pulgón se sitúan cerca de la base de las plantas huéspedes y en una semana pueden eclosionar. Colocar lombrices de tierra en el suelo puede ser la mejor solución.

Se recomienda practicar el cultivo rotativo. Esto quiere decir que no tenemos que plantar los vegetales en las mismas parcelas durante el año siguiente. También es una buena solución el espolvorear las plantas con tierra de diatomeas, piedra caliza molida, cenizas e incluso harina.

Por último, la utilización de repelentes naturales puede acabar con los pulgones. Hierba gatera, nicotina, artemisa… cualquiera de estos repelentes puede servirnos. El spray de ajo y el pimiento picante son también otras alternativas. Después del riego y las lluvias hay que volver a aplicarlos.