Enfermedades de las plantas en verano
Aunque el verano es una de las épocas del año en las que nuestros preciosos jardines se encuentran en todo su esplendor, lo cierto es que las altas temperaturas también pueden tener efectos negativos sobre nuestros ejemplares.

Hace poco veíamos cómo algunas plagas atacaban a nuestras flores y plantas de forma más contundente durante estos meses del año, y hoy queremos preveniros también ante el incipiente peligro que suponen algunas enfermedades comunes.

Si adoras tu jardín y quieres evitar que sufra cualquiera de estos peligros toma nota delo que te contamos y mantente alerta a las señales físicas que te envían tus ejemplares.

– Oídio: Aunque surge más habitualmente durante la primavera, esta enfermedad puede durar todo el verano e incluso prolongarse hasta el otoño. Esta enfermedad fúngica se reconoce porque deja una capa de polvo blanco sobre cualquier parte de la planta (hojas, flores, frutos, tallos, etc.), retuerce las hojas, deforma los brotes y deja en los ejemplares una palpable falta de floración.

Si quieres evitar esta enfermedad que afecta a rosales, claveles, crisantemos o begonias, entre muchas otras, utiliza fungicidas pulverizados sobre las plantas y evita el riego por aspersión.

– Mildiu: Afecta especialmente en verano tanto a las plantas de interior como a las de exterior, desde flores como las azaleas o las dalias hasta hortalizas o arbustos. Se identifica por los hongos que deja en las superficies y puede tratarse acabando con las zonas afectadas y pulverizando con fungicidas especiales.

– Perdigonada: También producida por hongos (en este caso el Clasterosporium carpophylum), esta enfermedad es reconocible como unos puntitos marrones que al caer agujerean nuestras plantas como si de un perdigón de escopeta se tratase (de ahí el nombre). Es habitual en algunos frutales como los melocotoneros, los cerezos y los ciruelos.