Eucalipto, un árbol medicinal
Posiblemente te suene el eucalipto de las infusiones, de las cremas o de muchos otros productos del comercio que utilizan como ingrediente principal este árbol para aprovechar los beneficios de sus principios activos.

El eucalipto es un árbol de origen australiano está acostumbrado a desarrollarse en ambientes de temperaturas cálidas, si bien una de sus mejores características es su fácil adaptabilidad a los diferentes climas.

Este ejemplar se reproduce por semillas y se desarrolla muy rápidamente (llegando hasta los 50 metros de altura) siempre que cuente con las condiciones adecuadas de humedad y de riego. Dado que algunas especies de eucalipto tienen un tamaño demasiado exagerado, es absolutamente necesario que te informes de aquellas especies enanas que puedes plantar en tu jardín.

Algunos ejemplos de estos árboles para el jardín son el Eucalyptus miniata, el Eucalyptus pyriformis, el Eucalyptus cinérea, el Phoenicea, el Caesia o el Torquata, por ejemplo.

Sin embargo, plantéatelo bien antes de tomar una decisión, pues para su correcto desarrollo este árbol precisa ambientes cálidos, espacios soleados y suelos frescos continuamente húmedos, por lo que puede consumir grandísimas cantidades de agua especialmente durante los meses de verano. Además, es difícil de mantener en lugares con tendencia a pasar sequías prolongadas o con frío intenso.

Eso sí, sus beneficios son múltiples: de sus flores y hojas puedes conseguir aceites esenciales (a menudo utilizados para crear productos de la industria química y farmacéutica), puedes hacer recetas medicinales como infusiones o crear preciosos ramos de flores, por ejemplo.

Cuidado con las plagas que pueden atacarle, pues afectarán no sólo al aspecto del árbol sino también al producto natural final que pretendíamos utilizar para nuestros productos caseros. Las principales son la podredumbre de corazón, el chupador de savia, las termitas, hormigas o las larvas de escarabajos, por ejemplo.