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La naturaleza nos brinda multitud de plantas insecticidas, propiedad que ha desarrollado para protegerse de los insectos. La artemisa y el ajenjo tienen una acción repelente y se pueden usar en infusión y decocción. La decocción de cola de caballo protege contra los hongos, y ellas de helecho, contra las cochinillas. Muchas aromáticas, lavanda, romero, tomillo, etc., aplicadas en infusión, confunden a los insectos con su olor y protegen a las plantas.

Los tagetes ( Tagetes patula) no sólo aportan estética al jardín, sino también protección. Sus raíces expelen una sustancia repulsiva para los nematodos o gusanos. Su poder tóxico se extiende también a los hongos y bacteria. Plantaremos varios ejemplares a los pies de los cultivos más sensibles ( rosales, perejil, patatas, tomates,…), lograremos mantenerlos a distancia y las plantas crecerán mejor.

Lo más importante a la hora de luchar contra el mildiu, que se desarrolla o medra en las gotitas de agua, por ejemplo provenientes del rocío o después de una lluvia ligera, es disponer como reclamo de ejemplares de albahaca o similares, que captan multitud de gotas en sus múltiples hojas pequeñas y brillantes. No debemos olvidar que esta culinaria, muy apta para decorar los alféizares de las ventanas, plantada en jardineras, puede contraer con facilidad ácaros, sobre todo la araña roja, manifestada por la pérdida de color y la presencia de pequeñas telas en los brotes jóvenes.

Las dedaleras o digitales albergan a los pulgones, que se instalan en ellas sin causarles daño alguno. Al servirles como refugio, los pulgones no necesitarán buscar a las plantas de alrededor. No obstante, si resulta difícil conseguir dedaleras, haremos una infusión de hojas de tomate para acabar con ellos. Otras especies recomendables son las plantas cubresuelos, que atraen a los depredadores reptantes como los escarabajos, enemigos naturales de las babosas y caracoles.

Para proteger las plantas de interior de la araña roja, colocamos tres o cuatro dientes enteros de ajo sin pelar en el sustrato; si la zona a proteger es el jardín o el huerto, recurriremos a un extracto a base de ajos triturados. Batimos 75 gramos de ajos en 10 litros de agua y vertimos la solución sobre el terreno. Los rábanos también pueden ser útiles, sembrados de marzo a septiembre y mezclándolos con nuestras plantas ornamentales.