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Casi todas las plantas son sensibles a alguna enfermedad. Podemos recurrir a productos para el control de plagas desarrollados por fabricantes especializados, disponen de una amplia gama y son realmente eficaces. Sin embargo, a veces, no merece la pena el uso de estos productos por su toxicidad, porque la plaga no está muy desarrolladas, porque queramos consumir alguna fruta sin esperar al plazo de seguridad, etc.. Para estos casos podemos recurrir a remedios orgánicos, igualmente eficaces.

La piretrina es un buen remedio contra la mosca blanca. Se obtiene de las cabezuelas florales del piretro (Chrysanthemum cinerariaefolium). A demás destaca como especie de gran valor ornamental debido a sus flores de colores espectaculares. Otra solución se prepara con hojas de tomate. Resulta un remedio orgánico idóneo, no produce daño en los ejemplares sobre los que se pulveriza.

La mostaza blanca ( Sinapsis alba) no sólo funciona como abono verde, también ataja a caracoles, babosas y limacos. Su olor y aspecto los atrae, por lo que puede servir de planta cebo. Delimitaremos nuestro jardín con una franja de 10 a 20 centímetros de longitud y esparciremos las semillas de la mostaza. Los limacos sienten devoción por comérsela y será sencillo atraparlos cuando se estén en pleno banquete.

El bulbo de la corona imperial ( Fritillaria imperialis) desprende un olor insoportable para ratones y topos, que evitan acercarse a las zonas cultivadas con esta bulbosa. Su acción ahuyentadora sólo es efectiva a distancias cortas, por lo que resulta recomendable instalarla muy próxima a otras plantas del macizo o a los cultivos del huerto como medida protectora. El momento ideal para plantarla es otoño, colocando el bulbo a 15-18 centímetros de profundidad. Le gustan los suelos ricos en materia fresca y fresco.

Con la consuelda ( Symphytum officinale) podemos elaborar un abono muy nutritivo. Necesitamos un cubo grande, echaremos una buena cantidad de hojas de consuelda, incorporamos un activador de la fermentación y añadimos agua. Hay que dejar que repose un mes hasta que la mezcla presente un aspecto parecido al té negro. Si está demasiado oscuro debemos rebajar la mezcla con agua y, una vez que el líquido esté amarillento, el abono estará listo para se utilizado.

La valeriana ( Valeriana officinalis) protege del frío tardío. Pulverizamos el extracto de esta planta diluido en agua, evitando mojar en exceso las hojas. Para elaborarlo, recogemos valerianas en junio, dejamos que se sequen, extraemos el jugo de las flores con una licuadora y lo mezclamos con agua. Con diez litros de agua produciremos entre 1 y 2 decilitros de solución.