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Tanto los Lepidópteros ( mariposas) como los Coleópteros ( escarabajos) son xilófagos, es decir, comedores de madera. Presentan diferentes aspectos, pero todos son muy pequeños. Así, la Zuzera pyrina es una oruga de color amarillo con puntos negros que puede llegar a medir hasta 6 centímetros; la Cossus cossus, que alcanza 10 centímetros, es de color asalmonado y cabeza negra, pero la característica que la hará reconocible es su olor a cuero viejo; y la Paranthrene tabaniformis, de 2,5 centímetros, es de cuerpo blanco amarillento y cabeza marrón. A pesar de su pequeño tamaño resultan muy dañinos.

Estos nocivos insectos están dispuestos a devorar toda la madera que encuentran a su paso. Excavan galerías bajo la corteza y, lo que es peor, las hembras depositan en ellas sus huevos, con lo que la invasión está garantizada por el tronco y las ramas. Los daños son innumerables, llegando a ocasionar la muerte de los árboles. Atacan a los ejemplares débiles, mal ubicados y peor nutridos. Sus preferencias con cualquier especie de madera blanda y prácticamente todos los frutales. Especial cuidado pondremos con las ramas rotas por el viento, pues ofrecen excelentes condiciones para el desarrollo de estas colonias.

Los árboles fuertes, productores de un buen flujo de resina, impiden con ella la penetración de orugas por los orificios. Por contra, los ejemplares con cepellón escayolado son candidatos a sufrir el ataque de insectos xilófagos, que se detectan una vez plantados. Las galerías que excavan hacen que disminuya la resistencia de pies y ramas.

Si estamos atentos, podremos ver los rastros de la presencia de estos pequeños enemigos. El más común, la acumulación de serrín al pie de los árboles o en los agujeros del tronco o ramas. También podemos notar ciertas exudaciones gomosas en la corteza que nos pondrán sobre aviso. Para evitar la proliferación de insectos barrenadores resulta imprescindible que nuestros árboles sean sanos y fuertes. Para ello debemos tenerlos bien abonados y con suficiente agua, esto hará que produzcan suficiente savia para evitar la anidación de insectos.

En caso de tener un ejemplar totalmente atacado lo más recomendable es eliminarlo porque será un foco de contagio. La prevención es fundamental, durante el invierno haremos un tratamiento con aceite mineral que nos evitará muchos problemas. Si ya ha sido afectado combinaremos este plaguicida con un insecticida polivalente.