Fertilización o abono de frutales
Tener árboles frutales es uno de los mayores orgullos de cualquier amante de la jardinería, y es que tras mucho tiempo de cuidados podremos ‘recoger los frutos’ de nuestro esfuerzo y trabajo… ¡Nunca mejor dicho!

Para conseguir que nuestros árboles frutales se desarrollen adecuadamente deberemos mantener una buena fertilización de nuestras plantas abonándolas en la medida de lo necesario.

Para conseguir buenas cosechas deberás aportar a estos árboles los nutrientes necesarios, lo que pasa por un abonado de fondo en el momento de la plantación y un abonado anual de mantenimiento que ayudará al árbol a dar frutos y desarrollarse.

Existen tres técnicas básicas para llevarlo a cabo:

– Con abono orgánico (estiércol o compost), que suele utilizarse durante los meses más fríos del año.

– A través de gránulos fertilizantes que cuenten con nitrógeno, fósforo o potasio, entre otros elementos.

– Por fertirrigación, que no es otra cosa que mezclar el agua de riego con fertilizantes líquidos. Eso sí, puede que necesites equipos especializados para prepararlo.

Ten cuidado a la hora de abonar tus ejemplares, porque un exceso de producto podría resultar contraproducente para tus plantas quemando sus hojas y haciéndolas más susceptibles frente a algunas enfermedades. Además, deberás distribuir el abono por todo el terreno y no solamente por la zona más cercana al tronco.

En caso de detectar necesidades nutricionales en tus frutales, lo mejor es ir a tu tienda de jardinería más cercana y pedir un producto especializado para utilizar sobre el follaje y el suelo de la planta.

Aunque hemos intentado darte una idea básica del abono de frutales, debes tener en cuenta que cada planta es un mundo y que por tanto cada una de ellas puede tener unas necesidades muy distintas… ¡Infórmate antes de actuar!