Fertilizante orgánico para el jardín
Crear un fertilizante orgánico no es nada complicado, lo puedes hacer tú mismo siguiendo una serie de pasos que te contamos a continuación. Para empezar, ten en cuenta que no necesitas un contenedor que sirva especialmente para eso, puedes comprar papeleras no demasiado grandes y colocarlas por todo el jardín. Es importante que las papeleras se ventilen sin demasiada complicación.

Cualquier deshecho orgánico puede servir para tu jardín pero debes tener especial atención con el olor. Si el contenedor está lejos porque el jardín es muy grande, puedes utilizar excrementos de animales o sobras de comida sin ningún tipo de problema. Eso sí, ten en cuenta que eso puede atraer a las ratas.

El fertilizante más recomendado es el que se crea mezclando hierba y ramas. La hierba no huele tan mal al mezclarse con las ramas, pues aumenta sensiblemente la ventilación. Es mejor que los trozos de rama sean pequeños para facilitar su descomposición.

Este fertilizante es ideal ponerlo cuando llega la primavera y ya hemos retirado todas las malas hierbas. Los deshechos se irán mezclando en el contenedor y este se calentará a medida que se vayan descomponiendo. Luego se enfriarán y deberemos mezclarlos. Si están secos, lo mejor será añadir un poco de agua para removerlos.

Si la mezcla está caliente, podemos estar tranquilos, el proceso de descomposición va viento en popa. Existen dos tipos de bacterias en los deshechos, las aerobias y las anaerobias. Mientras que las primeras prefieren calor y un ambiente seco, las segundas se decantan más por la humedad.

Lo ideal será quedarse con las aerobias, pues lo ideal es no tener mojado el fertilizante, aunque sí un poco húmedo. Esa bacteria irá comiéndose los deshechos y después se tomará un descanso. Esto lo sabremos porque empezará a salir vaho del contenedor. Entonces será el momento de volver a mover la mezcla. Ya tendremos listo nuestro fertilizante orgánico.