Flores típicas para el Día de Todos los Santos
Halloween está a la vuelta de la esquina y muchos de jóvenes y no tan jóvenes celebrarán esta festividad de origen anglosajón por todo lo alto. Sin embargo, antes de esta fiesta que cada vez está ganando más adeptos en nuestro país, en España se había celebrado el Día de Todos los Santos, que tiene lugar justo después de la noche más terrorífica del año.

El día 1 de noviembre se recuerda a los seres queridos que ya no están con nosotros. Tradicionalmente se llevan flores a sus tumbas como signo de homenaje, recuerdo y nostalgia. De hecho, para que todos los que lo deseen puedan recordar a sus seres queridos durante estos días, los cementerios tienen horarios especiales de apertura. Hoy en Jardín Plantas vamos a hablarte de las flores que se depositan en los camposantos durante estas fechas.

Crisantemos

La flor más típica en el Día de Todos los Santos es el crisantemo, que ofrece numerosas variaciones aptas para todo el mundo. Esta planta se caracteriza por ser resistente y muy fácil de cuidar, aunque prefiere la luz exterior. Además, hay que tener en cuenta que tanto el frío como el calor son enemigos de esta flor, por lo que necesita una temperatura intermedia.

Flores típicas para el Día de Todos los Santos

Rosas

Aunque no son tan comunes como el crisantemo, las rosas también son vistas durante estos días en los cementerios. Esto se debe a que los rosales florecen continuamente durante todo el año desde primavera hasta principios de invierno, especialmente en climas cálidos.

Clavel

Otra de las flores que puedes comprar para el Día de Todos los Santos es el clavel. Existen diferentes variedades como la clavelina, que tiene unas flores más pequeñas con una fragancia impresionante y unos colores muy intensos y vivos.

Flores típicas para el Día de Todos los Santos

Ramos

Lo ideal es que las flores que se utilicen para esta festividad sean muy resistentes y duraderas. Así, el ramo ideal estaría compuesto por crisantemos, lirios, claveles y hojas de camelias y, generalmente, iría compuesto a una única cara para poder posarlo sobre la lápida.