Historia del trébol de cuatro hojas
Seguro que más de una vez has querido tener un trébol de cuatro hojas y, probablemente, lo has intentado conseguir, aunque ¡quién sabe si serás de las personas afortunadas en tener uno! De toda la vida se ha sabido que un trébol de cuatro hojas es sinónimo de buena suerte, pero muy poca gente sabe el origen de la historia de este amuleto.

Según cuenta la leyenda, los antiguos druidas que habitaban Inglaterra allá por el año 300 AC, tenían la creencia de que cualquier persona que tenía un trébol de cuatro hojas podría absorber los poderes de la selva y quedarse con la suerte de los dioses. Además, según esta leyenda, para tener suerte con el trébol de cuatro hojas éste ha de obtenerse como un regalo y no como una compra, además de que tiene que hacer un favor a tres personas.

Aunque hay muchos símbolos alrededor de la suerte, el trébol de cuatro hojas es el que más fama tiene en todo el mundo y el más tradicional. Si lo consigues, siempre según cuenta la leyenda, eres una persona que ha sido elegida para tener salud, prosperidad y suerte. Se dice también que cada una de las hojas representa una cosa: fe, amor, esperanza y buena suerte. También que representa las cuatro estaciones, las cuatro fases de la luna o los cuatro elementos (fuego, tierra, aire y agua). Sea como sea, en lo único que están todas las historias y leyendas es en que el trébol de cuatro hojas es símbolo de buena suerte.

La mejor manera de conservarlo es, primero, colocarlo entre las páginas de un libro grueso para que las hojas se queden planas y bien acomodadas. Una vez conseguido esto, la tradición dice que lo mejor es meterlo en un forro plástico y llevarlo siempre en la cartera o en el bolso.