Intensidad lumínica en las plantas
Las plantas necesitan luz para vivir, es algo imprescindible. Los vegetales aprovechan los rayos solares para elaborar las sustancias nutritivas que les permiten desarrollarse. Si permanecen por mucho tiempo en una zona de sombra, sufren y frenan su crecimiento. La intensidad lumínica que necesitan puede ser diversa en función de la especie. El ejemplar sólo se beneficia de la luz natural cuando se sitúa en un radio de un metro alrededor de la ventana. La orientación de la estancia es otro aspecto que condiciona la cantidad de rayos solares que reciben las plantas.

Las plantas de interior que tienen hojas verdes necesitan menos luz que las plantas con flor o con follaje espeso. Por otro lado, el color del tejido vegetal también es un indicativo de las necesidades de luminosidad. Cuanto más claro y fino, mayor es su sensibilidad hacia las quemaduras y, por tanto menos luz necesita. En cambio, si el tejido es carnoso y grueso, es posible exponerlo a plena luz del sol sin problemas.

Mientras que la posición de las plantas en la habitación también es fundamental. Cuando la luz atraviesa las ventanas provoca un efecto de refracción que reduce el ángulo de incidencia de los rayos solares. Como resultado, pierde potencia y su intensidad decrece a medida que penetra en la estancia. La pérdida de luz es proporcional al cuadrado de la distancia que hay entre la planta y la propia ventana.

El vegetal que se sitúa en un radio de un metro se beneficia de la máxima intensidad lumínica, pero si lo colocamos a dos metros, absorbe cuatro veces menos y a tres metros, la cantidad de luz que toma es hasta nueve veces menor. También hay que tener en cuenta que una planta no recibe la misma intensidad lumínica en una habitación orientada al norte que en otra orientada hacia el sur.