La flor cadáver
Es una de las especies más bellas y a la vez extrañas del planeta. Se trata de la flor cadáver, o Amorphophallus titanum. Es originaria de las selvas tropicales de Sumatra (Indonesia) y se caracteriza por su gigantesco tamaño, convirtiéndose en una de las flores más grandes del mundo, ya que puede superar los 3 metros de altura.

Además de su tamaño, una de sus características únicas es el fétido olor que desprende, parecido al de la carne podrida, por lo que es imposible estar cerca de ella durante mucho tiempo. Es por este motivo que ha adquirido el nombre de flor cadáver.

Este desagradable olor tiene la función de atraer a los insectos polinizadores para que se encarguen del intercambio de polen necesario para su reproducción. Las moscas que buscan cadáveres para depositar sus huevos acuden a este flor.

Aunque su floración es muy difícil de preveer, es un espectáculo botánico digno de ver. Esto ocurre cuando alcanzan unos 40 kg, aunque ha habido ejemplares que han llegado hasta 100 kg y 3 metros de altura. Sólo florece 3 o 4 veces al año en los 40 que suele vivir la planta. Recientemente, se ha podido observar la floración de uno de estos ejemplares en el Jardín Botánico de Kiel, en Alemania. Pesa 21 kg y ha tardado 15 años en florecer.

Es poco común ver la flor cadáver en jardines botánicos y pocas veces llega a florecer. De todas formas, el fenómeno sólo dura tres días. Si la inflorescencia no es polinizada, por regla general la planta sigue viviendo, aunque si da frutos, acostumbra a morir, ya que en el proceso de la formacíón de semillas queda muy debilitada. La flor polinizada se transforma en una baya roja o amarilla de forma globosa.