La henna o lawsonia inermes
Seguramente te sonará el nombre de henna. Aunque en España se le conoce por ese nombre, realmente se llama Lawsonia inermis. Se trata de un arbusto de unos dos metros de largo (aunque puede llegar a medir hasta seis), ramoso, con hojas casi persistentes, opuestas, aovadas, lisas y lustrosas. Su flores, en racimos terminales, son pequeñas, blancas y olorosas. Sus frutos son bayas negras, redondas y del tamaño de un guisante.

Esta planta crece en climas cálidos, por lo que podemos encontrarla en países de Asia, África y Medio Oriente, como la India, China, Marruecos y Egipto. El nombre de henna proviene de la palabra árabe hinnaa. Sin embargo, la palabra española es alheña (henna es un préstamo lingüístico).

Realmente, conocemos la henna por ser un tinte de color rojizo que se emplea para dar color al pelo y para realizar tatuajes. Sus hojas se recogen en primavera y se secan al aire libre, para luego triturarlas hasta convertirlas en un fino polvo que se utiliza para teñir.

La henna o lawsonia inermes
Esta planta ha sido utilizada desde la edad de bronce para darle tinte a la piel, al pelo, uñas, cueros de animales, seda y lana. Además, es buena como anti hongos, como repelente de algunos insectos y se ha utilizado para crear perfumes desde la antigüedad.

Para plantar este arbusto tienes que tener en cuenta que donde mejor crece es entre las latitudes 15º y 25º. Por lo tanto, su cultivo no es muy recomendable en España. Para conseguir una planta con más colorante,, las temperaturas deben estar entre los 35º C y 45º C. El frío puede matar a la Lawsonia inermes.

En muchas partes del mundo se utiliza para festivales y celebraciones religiosas como, por ejemplo, en el ornamento nupcial. En occidente se utiliza desde los años 70.