La plaga de la mosca blanca
Las plagas son uno de los motivos por los que a veces maldecimos a nuestros jardines a pesar de que los adoramos. Entre todas las plagas posibles, la de la mosca blanca es una de las más irritantes en el sentido de que no solamente acabará con la salud de tus plantas sino que además a veces son difíciles de detectar y se reproducen rápidamente formando colonias.

¿Te gustaría saber más de ella? A continuación te dejamos algunas cosas fundamentales que no debes olvidar.

Lo primero que debe quedar grabado en tu mente es que tu jardín y tus plantas requieren un control continuo, no solamente para prevenir la mosca blanca sino también para detectar y controlar a tiempo cualquiera de las plagas más habituales del jardín.

La plaga de la mosca blanca
Si no lo haces y este pequeño insecto comenzase a trabajar sobre tus ejemplares, puede que estés perdido: la mosca blanca es una de las plagas más difíciles de controlar y erradicar en tanto que se reproduce a toda velocidad y que además tiene una buena capacidad de impermeabilizarse frente a los agroquímicos (gracias a la lanosidad que producen y a su capacidad de volar). Así, el mejor momento de combatirlas es cuando todavía no se han desarrollado y no pueden volar para escaparse de los plaguicidas.

Generalmente encontradas en zonas cálidas entre los 26 y los 32 ºC, estas moscas se colocan sobre la parte interna de la hoja (en el envés) para ir picando los tejidos vegetales y extraer así sus sustancias nutritivas mientras les inyectan toxinas.

¿Las consecuencias? Clorosis y alteraciones en las hojas, aparición de fumagina como consecuencia de la melaza o freno del crecimiento y desarrollo de los ejemplares.

Aunque el Confidor y el Clorpirifós son buenos productos para eliminarlas, existen otros tratamientos caseros y naturales para eliminarlos de forma ecológica (ideal para los productos de la huerta). No obstante, estos últimos precisarán una aplicación perseverante y diaria que tardará más tiempo en proporcionar resultados.