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El jardín de rocas o rocalla se utiliza como centro de atención, pero también tiene un fin práctico: sirve para plantar alpinas y otras especies concebidas para estos ambientes. Resulta ideal para ajardinar una pendiente. Una ladera soleada, orientada al sur o al sudoeste, es su emplazamiento ideal. Su componentes básicos son las piedras y las plantas. Al elegir las piedras, conviene decantarse por las locales, más económicas. Respecto a las plantas, además de las alpinas, se pueden usar otras especies de bajo desarrollo. El cuidado más importante es la eliminación de malas hierbas, aparte de regar y abonar.

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Es preferible elegir un emplazamiento inclinado, que proporcionará un buen drenaje, nunca se debe instalar sobre un terreno húmedo, ya que las rocas pesadas lo compactarían. También conviene que sea soleado y abierto, pero protegido de las heladas y los vientos fríos y secantes. Los lugares planos presentan mayores dificultades para su construcción.

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Hay que eliminar la maleza, excavando y echando un herbicida para hierbas perennes varios meses antes de su construcción. Se deben arrancar los chupones de árboles y arbustos. El drenaje es básico para el éxito de la rocalla. En los terrenos inclinados está asegurado, en los planos, pesados y arcillosos será necesario instalar un desagüe y otro sistema de drenaje.

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Es mucho mejor utilizar piedras de la zona para efectuar la construcción de la rocalla, así armonizará con el paisaje del entorno. No conviene usar rocas blandas y de desgaste rápido, como greda o esquisto, ni las ígneas, duras y lisas sin estratos, como el basalto. Hay que adquirir piedras de tamaños diferentes. Desecharemos las demasiado grandes, que son difíciles de manipular. Entre las más adecuadas hay que citar la arenisca, que se parte fácilmente y la piedra caliza, que destaca por su peso ligero.

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Para su construcción colocaremos una capa de 15 centímetros de escombros gruesos. Luego una de tepes o una lámina de polipropileno perforada, impedirán que la tierra obstruya el drenaje. Al colocar las rocas, primero hay que seleccionar las grandes. Es necesario utilizar bastante cantidad de piedras, para que la rocalla quede más natural, pero dejando espacio para las plantas. Si las rocas tienen líneas de estratificación, se debe asegurar que tengan una dirección y ángulos iguales. Hay que enterrarlas hasta un tercio de su volumen e inclinarlas hacia atrás, para asegurar su estabilidad y que el agua escurra.

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Las plantas alpinas y de rocas se adquieren en tiestos, de forma que se pueden plantar todo el año, aunque es mejor no hacerlo si el suelo está muy húmedo o helado, o durante épocas secas. Para hacernos una idea del resultado final, conviene colocarlas, todavía en sus tiestos, en la posición que deseamos que ocupen en la rocalla. Elegido el diseño, se extraen de sus macetas y se instalan en el terreno. La planta debe tener el cuello ligeramente por encima de la tierra.