La tierra en las plantas de interior
Las plantas de interior tienen su origen en las selvas tropicales, en donde durante miles de años los residuos de otras plantas y árboles han estado generando un suelo mullido y vegetal repleto de materia orgánica y con un pH ácido. Eso hace que la tierra para las plantas de interior sea mucho mejor cuando viene del exterior y procede de otros cultivos.

Hoy en día a esa tierra para plantas y cultivos se le conoce como sustrato, y se elabora gracias a las turbas, abonos y otros compuestos minerales que son ideales para cada cultivo. Es muy importante que cada planta tenga siempre el sustrato que le corresponde y que, cuando la trasplantes a una maceta mayor, el sustrato sea a lo mejor diferente si sus condiciones han cambiado.

Puedes utilizar tierra que tengas de otros cultivos para tus plantas de interior siempre y cuando sus componentes sean los adecuados ya que hay algunos que pueden no ser compatibles. Muy importante comprobar que no ha habido ninguna plaga o enfermedad para que no se pueda traspasar y vigilar que siempre esté en buenas condiciones para un correcto desarrollo de la nueva planta.

El drenaje también es fundamental para que el sustrato encaje perfectamente en la planta y que ésta tenga una buena vida. Un buen drenaje evitará que la tierra se encharque con el agua del riego, algo vital ya que un encharcamiento puede provocar hongos y distintas bacterias que pueden estropear la planta. Lo más recomendable es poner gravilla, grava volcánica o perlita en el fondo de cada maceta o jardinera, lo que impedirá que el agua se acumule en la base de la maceta.