Las plagas de los bonsáis
Las plagas más frecuentes en los bonsáis son éstas:

Hormigas: Si las vemos pululando por el tronco y las ramas de nuestro bonsái, es posible que hayan hecho un hormiguero en la tierra del árbol. Podéis utilizar insecticida especial para hormigas, aunque hay quien recomienda un método casero: sumergir todo el árbol en un cubo de agua al que se le habrá añadido una cucharada de detergente lavavajillas. Se deja durante treinta minutos y después se escurre. Si las hormigas habían hecho un nido en las raíces, tanto éste como ellas mismas habrán desaparecido. No he probado nunca este método, pero de hacerlo, aclararía cuidadosamente el bonsái después de sacarlo del agua con lavavajillas.

Araña roja: Son ácaros muy pequeños de color rojo y amarillo. Chupan la savia para alimentarse, debilitando así a la planta. Pueden verse en las plantas afectadas finas telarañas, símbolo de su presencia. Otro síntoma apreciable es ver bastantes hojas secas. Para evitar esta plaga, se puede elevar el grado de humedad en la zona del bonsái, colocando un humidificador o pulverizando las hojas. Idéntica solución se aplicará cuando el árbol ya haya sido atacado y además se usará un acaricida específico.

Cochinillas: Las hay de varios tipos desde blancas y blandas hasta marrones y de caparazón duro. Se alimentan de la savia, con lo cual debilitan la planta. Son difíciles de erradicar con insecticidas convencionales, debido a su caparazón. Si no hay muchas, se pueden eliminar a mano con un algodón empapado en alcohol. Si el ataque es grave, habrá que recurrir al uso de un insecticida específico para cochinillas.

Orugas: El peligro de las orugas es la velocidad a la que se comen las plantas. Por suerte son fáciles de eliminar: a mano se pueden capturar la mayoría de ellas; el resto morirá con un insecticida especial para ellas.