Las plantas más venenosas del mundo
Normalmente hablamos sobre los aspectos positivos de las plantas, sus efectos curativos, sobre cómo cuidarlas… Pero pocas veces te explicamos las consecuencias que algunas pueden acarrear al ser humano. Muchas de ellas poseen propiedades medicinales muy útiles para el hombre pero que, empleadas de manera inadecuada, pueden resultar fatales. Otras son de una gran belleza, como la Adelfa o la Wisterias. A continuación, te hablamos sobre las 5 plantas más venenosas del mundo para que andes con cuidado por donde quiera que vayas.

Ricinio (Ricinus communis): es un arbusto de tallo grueso y leñoso hueco por dentro. Su fruto es globuloso, triboculado y está cubierto, casi siempre, por abundantes púas. Sus semillas son muy tóxicas y su ingestión puede provocar la muerte.

Las plantas más venenosas del mundo
Belladona (Atropa belladonna): se trata de un arbusto resistente perenne. Es nativa de Europa, norte de África y del oeste de Asia. Los antiguos egipcios la utilizaban como narcótico y los sirios para alejar los pensamientos tristes. Además, también fue usada por las “brujas” de la Edad Media. Su alcaloides la convierten en una planta muy venenosa, capaz de provocar el coma o la muerte.

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Regaliz americano (Abrus precatorius): es una planta de flores que pertenece a la familia Fabaceae. Es nativa de las montañas de la India e Indochina, pero también la puedes encontrar en África, América y las Antillas. Lo normal es que crezca en la arena, cerca de las playas y en terrenos yermos. Toda la planta es tóxica, en especial sus semillas

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Cicuta (Conium maculatum): es de la familia Apiaceae. Toda la planta contiene alcaloides. Simplemente con algunos gramos de frutos un humano puede morir. Su indigestión también puede provocar trastornos digestivos, vértigos, cefaleas, parestesias, descenso de la temperatura corporal, reducción de la fuerza muscular y una parálisis ascendente.

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Adelfa (Nerium oleander): su indigestión puede producir alteraciones gastrointestinales acompañadas de náuseas y vómitos, con deposiciones diarreicas sanguinolentas, vértigo, ataxia, midriasis, excitación nerviosa seguida de depresión, disnea, convulsiones tetaniformes y arritmia en aumento, aparece taquicardia, fibrilación auricular y bloqueo con parada cardíaca.

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