Los cuidados de los geranios en primavera
Llegó la primavera y es tiempo de preparar nuestros geranios, para que empiecen a florecer en abundancia y lo más pronto posible.

Si durante el invierno los hemos mantenido en el interior, para evitar que se dañaran por las heladas, ya pueden sacarse al exterior. Aunque alguna noche sea fresquita, ya no sufrirán problemas.

Ahora hay que empezar a abonarlos con mayor asiduidad que durante la época invernal, en la que han estado adormecidos. En este tiempo se preparan para ofrecernos todo su esplendor, por lo cual es imprescindible ayudarles: a partir de la primavera y durante todo el verano es aconsejable abonarlos cada 15 días.

También hay que empezar a intensificar el riego: con una vez por semana será suficiente, pero aumentaremos a dos veces por semana cuando veamos que las temperaturas van aumentando de tal manera que aprieta el calor.

Los geranios florecen mejor si no son muy altos. Pueden llegar a medir más de medio metro, pero si alcanzan esa altura no darán muchas flores. En primavera todavía se pueden podar los geranios; es más, hay jardineros que prefieren podarlos en esta época. Se cortarán dejándolos bastante cortos: unos 20 – 30 centímetros; ya volverán a crecer. Con la poda ayudamos a que nazcan hojas y flores más vigorosas.

Y por último, con el calor llega también el peor de los enemigos que puede tener un geranio: la mariposa del geranio. Una vez la mata ha sido atacada por esta plaga, poco se puede hacer, salvo cortar los tallos afectados y, si es preciso, dejarlos a ras de tierra, lo cual es mejor que arriesgarse a dejar trozos de tallo afectados. Se cortan hasta que el tallo aparece por dentro de un color verde y sano, y no negro. De todas formas, la prevención es la mejor arma contra la mariposa, y es ahora en primavera cuando se han de empezar a aplicar los sprays especiales para ello.