Los macronutrientes
Las plantas requieren para prosperar nutrirse de gran cantidad de elementos, aunque en pequeñas proporciones. Los elementos que necesitan en cantidades importantes son los llamados macronutrientes: nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y azufre.
Pero también necesitan micronutrientes, aunque en cantidades muy pequeñas: hierro, zinc, manganeso, cobre, boro, molibdeno y cloro.

Si queremos tener un jardín no es necesario, pero si vamos a dedicar el terreno a la agricultura es conveniente llevar a analizar la tierra que queramos cultivar para así saber qué nutrientes contiene y de cuáles carece. Con este análisis también averiguaremos otros datos no menos importantes como la composición del suelo a nivel de partículas (arenoso, arcilloso…) o su pH.

Veamos los macronutrientes más importantes:
Nitrógeno - suele fijarse a la tierra a partir de la atmósfera por la acción de las bacterias. Pero como las plantas lo consumen en gran cantidad, es conveniente abonar con estiércol con periodicidad.
Fósforo - si en el análisis se ha detectado su carencia, o vemos que las hojas nuevas adoptan un tono púrpura que se va tornando amarillento, será necesario añadirlo al terreno. La mejor forma es mediante el polvo de fosfato, que libera lentamente el fósforo y por ello dura mucho. Existe también el llamado superfosfato, que es fosfato mineral disuelto en ácido sulfúrico; tiene una acción muy rápida pero el ácido que contiene es tóxico y puede dañar a los microorganismos del suelo.
Calcio - En suelos alcalinos o calizos no falta este nutriente, pero sí en los suelos ácidos. Si se trata de un jardín en el que plantaremos acidófilas no será necesaria ninguna medida correctiva. En el caso de que el terreno sea agrícola, pueden añadirse terrones de caliza o también caliza pulverizada. No es aconsejable usar cal viva, puesto que daña a los microorganismos y a las plantas.

Un abono a base de buen estiércol, es decir por ejemplo de ovejas que pastan en libertad (y no abono de granja) nos aportará los macronutrientes necesarios; puede que también “aporte” alguna que otra semilla de mala hierba, pero vale la pena.