Mantenimiento de la parra
No hay jardín con más encanto que aquél en el que una hermosa parra dando a luz a sus frutos sirve para dar cobijo y sombra a una romántica mesa con sillas de forja para resguardarse del apabullante calor del verano.

Sin embargo, aunque a muchas personas les gustaría contar con una de estas ‘Vitis Vinifera’ o Vidueño lo cierto es que existe algo de desconocimiento en lo que a sus cuidados y su mantenimiento se refiere.

Aunque existen distintas variedades y cada una puede ser diferente en lo que a los requerimientos se refiere, lo cierto es que la mayoría de ellas prefieren crecer en climas cálidos y soleados (si bien puede aguantar temperaturas de hasta menos 18º).

En cuanto al terreno, lo mejor es comenzar su plantación en lugares de tierras ligeras y bien drenadas y evitar las más arcillosas, que aunque harían que el desarrollo fuese más vigoroso daría frutos de menor calidad.

Entre los cuidados más fundamentales de esta preciosa caducifolia se encuentra por supuesto una que es perceptible ya a primera vista: La poda. Esta debería hacerse una vez al año durante los meses de descanso vegetativo de la planta entre diciembre y enero para controlar aquellas zonas que se desarrollan por encima de lo deseado (el tamaño ideal va de los 120 a los 180 cm de altura).

La idea es podar las ramas que sobresalen de la principal, las que se entrecruzan y vaciar las zonas con demasiada abundancia con el fin de preparar a la parra para el crecimiento.

Será a la altura del mes de marzo aproximadamente cuando debas hacer una segunda poda, en esta ocasión para eliminar algunas ramas para dar fuerza de crecimiento a las otras. Eso sí, ¡infórmate muy bien de cómo hacerlo si no quieres quedarte sin planta!

Por último deberás estar muy al tanto de que no se vea infectada por enfermedades que habitualmente le afectan como el mildiu, el oídio o la filoxera, por lo que es completamente necesario que te hagas también con algunos tratamientos antiplagas y antihongos.